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viernes, 7 de septiembre de 2012

Hermann Hesse


Hermann Karl Hesse (Calw, Alemania, 2 de julio de 1877 - Montagniola, Cantón del Tesino, Suiza, 9 de agosto de 1962), fue un escritor, poeta, novelista y pintor suizo de origen alemán. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1946, como reconocimiento a su trayectoria literaria.

Hermann Karl Hesse nació el Calw, donde transcurrieron los primeros tres años de su vida. Descendiente de misioneros cristianos, la familia tuvo desde 1873 una editorial de textos misioneros dirigido por el abuelo del escritor. 

Durante sus primeros años, su mundo estuvo impregnado por el espíritu del pietismo suabo. En 1881 la familia se instala en Basilea, volviendo a los cinco años a Calw. Terminados sus estudios latinos con éxito, ingresó, en 1891 en el seminario evangélico de Maulbronn, del que se escapó en marzo de 1892 a causa de la rigidez educativa que le impedía, entre otras cosas estudiar poesía. En Bajo las ruedas hará una descripción del sistema educativo. 

Continuos y violentos conflictos con sus padres lo llevan por una odisea a través de varias instituciones y escuelas. Entra en una fase depresiva e insinúa, en una carta de marzo de 1892 ideas suicidas, por lo que lo ingresan en el manicomio de Stetten en Remstal, y más tarde en una institución para niños en Basilea. En 1892 entró en el instituto  de Bad Cannenstatt  en Stuttgart, y en 1893, a pesar de obtener un diploma de ingreso de primer año dejó los estudios.

Comenzó como aprendiz de librero en Esslinger am Neckar, aprendizaje que abandonó tres días después. Luego trabajó como mecánico durante catorce meses en la fábrica de relojes Perrot en Calw, aunque el monótono trabajo reforzó su deseo de volver a la actividad intelectual. En octubre de 1895 empezó una nueva experiencia como librero en la librería Heckenhauer en Tubinga, a la que se consagró en cuerpo y alma. La parte principal del fondo literario era sobre teología, filología y derecho. Su tarea consistía, fundamentalmente, en archivar y agrupar libros. Al terminar la jornada continuaba enriqueciendo su cultura en solitario, los libros compensaban la ausencia de contactos sociales. Leyó desde escritos teológicos, pasando por Goethe, Lessing, Schiller y textos de la mitología griega. 



En 1898 llegó a librero asistente y dispuso de un sueldo respetable que le aseguró independencia económica. En esa época leía, sobre todo, obras de los románticos alemanes, especialmente de Clemens Bretano, Joseph von Eichendorf y Novalis. Siendo aun librero, publicó en el otoño de 1898 su primer libro de poemas, Canciones románticas, y en el verano de 1899, Una hora después de medianoche. Las dos obras fracasaron comercialmente. 

A partir del otoño de 1899, Hesse trabajó en una librería de ocasiones en Basilea. Sus padres tenían contactos con familias basilienses cultas por lo que un reino espiritual y artístico, muy estimulante se abrió ante el joven. Al mismo tiempo, el paseante solitario que era, encontró la posibilidad de retirarse a su mundo interior, gracias a las numerosas posibilidades de viajes y paseos, lo que sirvió a su búsqueda artística personal, desarrollando la aptitud de transcribir literalmente sus percepciones  sensoriales. En 1900 se libró del servicio militar por sus problemas en la vista. 

En 1901 pudo realizar uno de sus grandes sueños: viajar a Italia. El mismo año encontró un nuevo empleo en la librería Watterwyl en Basilea. Al mismo tiempo, aumentaron las posibilidades de publicar poemas y pequeños relatos literarios en revistas. El escritor Samuel FIscher se interesó en Hermann Hesse y la novela Peter Camenzind, publicada  oficialmente en 1904, marcó la ruptura, ya que desde aquel instante pudo vivir de sus escritos. 

La consagración literaria le permitió casarse, en 1904 con Marie Bernoulli y fundar una familia. Escribió su segunda novela, Bajo las ruedas, aparecida en 1906, además de relatos y poemas. Su siguiente novela, Gertrude (1910), supone un momento de crisis en su creatividad. Acabó a duras penas la obra y más tarde la consideró fallida. Problemas en su hogar lo levan a viajar, en 1911, por Ceilán e Indonesia, viaje que impregnó sus obras posteriores, comenzando por Cuadernos hindúes (1913).



Tras la declaración de la Primera Guerra Mundial en 1914, Hermann Hesse se presentó voluntariamente en la Embajada de Alemania. Fue, sin embargo, declarado inútil para el combate y destinado en Berna para asistir a prisioneros de guerra en su embajada. En su nuevo puesto era responsable de la "librería para prisioneros de guerra alemanes". El 3 de noviembre de 1914 publicó en la NZZ (Diario de Zúrich) el artículo ¡O amigos, no con esos acentos!, y llanamente Amigos, dejemos nuestras disputas, primer verso del Himno a la Alegría de Schiller, en el que llamaba a los intelectuales alemanes a no caer en las polémicas nacionalistas. La reacción que produjo la calificó de momento crucial en su vida: por primer vez se encontraba en medio de una violenta trifulca política, la prensa alemana lo atacó, recibió anónimos amenazantes y cartas de amigos que no lo respaldaban. 

Lo apoyaron su amigo Theodor Heuss y el escritor francés Romain Rolland. Los conflictos con el público alemán no se habían disipado cuando sufrió una nueva vuelta de tuerca, que lo sumió en una crisis existencial aun más profunda: la muerte de su padre, la grave enfermedad de su hijo Martin, y la crisis esquizofrénica de su esposa. Dejó la ayuda a los prisioneros y comenzó un tratamiento psicoterapéutico. Se analizó con I.B. Lang, discípulo de Carl Gustav Jung, el cual lo familiarizó con el mundo de los símbolos. Entre septiembre y octubre de 1917redactó su novela Demián. El libro fue publicado en 1919, con el seudónimo de Emil Sinclair. 

Cuando pudo reemprender su vida civil, su matrimonio estaba arruinado. Debido a la grave psicosis que afectaba a su esposa no pudo plantearse ningún porvenir con María. La casa de Berna fue vendida, y se mudó a la villa de Montagnola, en el Cantón del Tesino (parte italiana) de Suiza, alquilando un edificio similar a un castillo, la Casa Camuzzi. Allí no solo comenzó a escribir, sino también a pintar, lo que aparece en su gran relato siguiente, El último verano de Klingsor. En 1922 aparece su novela Siddharta, en la que expresa su amor por la cultura y sabiduría hindú. 

Hesse se volvió a casar, y en 1924 y obtuvo la ciudadanía suiza. Las obras que siguieron, Le Cursiste, en 1925 y el Viaje a Nürenberg, en 1927, son relatos autobiográficos teñidos de ironía, en los que se anuncia su más célebre novela El lobo esterpario, de 1927. Al cumplir los 50 años apareció su primera biografía, publicada por su amigo Hugo Ball.  Publicó Narciso y Goldmundo (1930), dejó el apartamento de la Casa Camuzzi y se instaló, con su tercera esposa en la Casa Hesse (o Casa Rossa), construida, según sus deseos, por su amigo, Hans C. Bodmer.

En 1931 comenzó el proyecto de su última gran obra titulada, El juego de los abalorios, publicando, en 1932, un relato preparatorio, El Viaje al Oriente. Hermann Hesse observaba con preocupación la toma de poder por los nazis en Alemania. En 1933, Bertold Brecht y Thomas Mann estuvieron en su casa durante sus viajes al exilio.  Intentó, a su manera, oponerse a la evolución de Alemania: publicaba, desde hacía un tiempo, reseñas en la prensa alemana, a partir de entonces se manifestó más enérgicamente a favor de autores judíos o perseguidos por los nazis. Desgraciadamente, desde mediados de los años 30, ningún periódico alemán se arriesgó a publicar artículos suyos. Su refugio espiritual  contra las querellas políticas y más tarde contra las trágicas noticias de la Segunda Guerra Mundial era trabajar en su novela, El juego de los abalorios, impresa en 1943. En esta novela  propone su ideal de cultura: una sociedad que recoge y practica lo mejor de todas las culturas, y las reúne en un juego de música y matemáticas que desarrollan las facultades humanas hasta niveles insospechados. En gran parte, por esta obra tardía le fue concedido, en 1946, el Premio Nobel de Literatura. Después de la Segunda Guerra Mundial su creatividad declinó, escribiendo únicamente relatos y novelas. Murió a los 85 años de edad a causa de una hemorragia cerebral mientras dormía. Sus obras, consideradas de gran valor espiritual y humanístico, han contribuido enormemente al despertar artístico de generaciones enteras, enriqueciendo de esta manera la literatura universal. 




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