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miércoles, 8 de agosto de 2012

Ramón María del Valle-Inclán


La Generación del 98 es el nombre con el que se ha reunido tradicionalmente a un grupo de escritores, ensayistas y poetas españoles que se vieron profundamente afectados por la crisis moral, política y social arrasada en España por la derrota militar en la Guerra Hispano-Estadounidense y la consiguiente pérdida de Puerto RIco, Guam, Cuba y las Filipinas en 1898. Todos los autores y los grandes poetas englobados en esta generación nacen entre 1864 y 1876.

Se inspiraron en la corriente crítica del canovismo denominado regeracionismo y ofrecieron una visión artística en conjunto de La generación del 98. Clásicos y modernos.

Formado inicialmente por el llamado Grupo de los Tres (Baroja, Azorín y Maeztu), entre los integrantes más significativos de este grupo se encontraban Ángel Ganivet, Miguel de Unamuno, Enrique de Mesa, Ramiro de Maeztu, Azorín, Antonio Machado, los hermanos Pio y Ricardo Baroja, Ramón María del Valle-Inclán y el filólogo RAmón Menéndez y Pidal. 

Miembros menos destacados de esta generación fueron Ciro Bayo y Segurola (1859 - 1939), el periodista Manuel Bueno (1873 - 1936), Mauricio López Roberts, Luis Ruíz Contreras y Rafael Urbano, entre muchos otros.

La mayoría de los textos escritos durante esa época literaria se produjeron en los años inmediatamente posteriores a 1910 y están marcados por la autojustificación de los radicalismo y rebeldías juveniles.



Ramón María del Valle-Inclán (Villanueva de Arosa, 1869 - Santiago de Compostela, 1935). Narrador y dramaturgo español, cuyo verdadero nombre era Ramón Valle Peña. La muerte de su padre le permitió interrumpir sus estudios de derecho, por lo que no se sentía para nada interesado, y marcharse a México, donde pasó casi un año ejerciendo como periodista y firmando por primera vez sus escritos como Ramón  del Valle Inclán.

De regreso en España se instaló en Pontevedra, publicó diversos cuentos y editó su primer libro, FeCofreneninas (1995) que pasó inadvertida para la crítica y el público. Viajó a Madrid, donde entabló amistad con jóvenes escritores como Azorín, Pío Baroja y Jacinto Benavente y se aficionó a las tertulias de café que no abandonó a lo largo de su vida. Decidió dedicarse exclusivamente a la literatura y se negó a escribir para la prensa porque quería salvaguardar su independencia y su estilo, a pesar de que esta decisión lo obligó a una vida de bohemia y de penurias.

Tuvo que costearse la edición de su segundo libro, Epitalamio (1897), y por esa época se inició su interés por el teatro. Una folletinesca pelea con el escritor Manuel Bueno le ocasionó la amputación de su brazo izquierdo. Con el propósito de recaudar dinero para costearle un brazo ortopédico que el escritor nunca utilizó, sus amigos representaron su primera obra teatral, Cenizas, que fue su primer fracaso de público, un constante en su futura carrera dramática. 

En 1907 se casó con la actriz Josefina Blanco, y entre 1909 y 1911, se adhirió al carlismo, ideología tradicionalista que atrajo al autor por su oposición a la sociedad industrial, al sistema parlamentario y al centralismo político. En 1910 su esposa inició una gira por Latinoamérica en la que él la acompañó como director artístico. Durante el viaje, la compañía teatral de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza contrató a Josefina Blanco, y de regreso en España estrenó dos obras de Valle-Inclán, Voces de Gesta (1911), en Barcelona y La Marquesa Rosalinda (1912), en Madrid. 



A pesar de sus fracasos teatrales, hacia 1916 se lo consideraba un escritor de prestigio y una autoridad en pintura y estética, por lo que el Ministerio de Instrucción  Pública y Bellas Artes lo nombró titular de una nueva cátedra de estética en la Academia de San Fernando en Madrid. Esto supuso un alivio para su crónica escasez de dinero, pero por problemas burocráticos y la propia incompatibilidad del escritor con la vida académica, abandonó muy pronto el cargo. Invitado a París por un amigo francés (en 1915 se había declarado partidario de los aliados, lo que lo levó a la ruptura con los carlistas), pasó un par de meses visitando las trincheras francesas, experiencia que describió en La media noche. Visión estelar de un momento de guerra (1917).

La década de los veinte significó su consagración definitiva como escritor y un replanteamiento ideológico que lo acercó al anarquismo. Cuando, en abril de 1931, se proclamó la segunda república, el escritor la apoyço con entusiasmo y al año siguiente fue nombrado Conservador General del Patrimonio Artístico, cargo que dimitió en 1932 para dirigir el Ateneo de Madrid. 

En 1933 fue nombrado Director de la Academia Española de Bellas artes de Roma, ciudad en la que vivió un año. Enfermo regresó a España y fue ingresado en una clínica de Santiago de Compostela donde murió después de manifestar su hostilidad hacia un gobierno de derechas. 

Su producción literaria es muy amplia, sus novelas son las siguientes: 

  • 1900: La cara de Dios
  • 1902: Sonata de Otoño
  • 1903: Sonata de Estío
  • 1904: Sonata de Primavera
  • 1904: Flor de Santidad
  • 1905: Sonata de invierno
  • 1908-1909: La Guerra Carlista (La Cruzada de la Causa, 1908, El resplandor de la hoguera, 1909 y Gerifaltes de antaño, 1909
  • 1909: Una tertulia de antaño
  • 1917: En la luz del día
  • 1926: Tirano Banderas
  • 1927 - 1936: El ruedo ibérico (Consta de La corte de los milagros, 1927, ¡Viva mi dueño!, 1928, Baza de espadas: víspera septendrinas (incompleta),1932. y un fragmento de El trueno dorado, 1936.


Sus Relatos: 

  • 1895: Femeninas
  • 1897: Epitalamio
  • 1903: Corte de amor
  • 1903: Jardín umbrío
  • 1905: Jardín novelesco
  • 1907: Historias perversas
  • 1908: Corte de amor. Florilegio de honestas y nobles damas+
  • Cofre de sándalo

Otros escritos:

  • 1910: Las mieles del rosal (antología de cuentos)
  • 1916: La lámpara maravillosa (Cuento)
  • La medianoche. Visión estelar de un momento de guerra
  • Flores de almendro (Recopilación)

Su poesía se sintetiza en la triología titulada Claves líricas de 1930:



  • 1917: Aromas de leyenda
  • 1919: La pipa de KIf
  • 1920: El pasajero
  • 1930: Claves líricas 

El género dramático ha sido el más sobresaliente de su producción literaria. Se desarrolló en cuatro etapas diferentes: la etapa mítica, la estapa de farsas, caracterizada por piezas cómicas que incluyen personajes caricaturescos y extravagantes, la etapa esperpéntica, que se caracteriza por criticar a la sociedad mediante la deformación grotesca de la realidad y su etapa final, en que lleva sus técnicas anteriores al extremo. Sus obras son las siguientes: 

  • 1899: Cenizas, readaptada como El yerno de las almas
  • 1907: El Marqués de Brtandomín. Coloquios románticos
  • 1907-1922: Escribe la serie Comedias Bárbaras (Águila de blasón, 1907, Romance de lobos, 1908 y Cara de plata, 1922.
  • 1910: Cuento de abril 
  • 1910: La cabeza del dragón
  • 1911: Voces de Gesta
  • 1912: La Marquesa Rosalinda
  • 1912-1913: El embrujado
  • 1919: divinas palabras. Tragicomedia de aldea
  • 1920: Luces de bohemia
  • 1920: Farsa de la enamorada del rey
  • 1920: Farsa y licencia de la Reina Castiza
  • 1921-1925: Los cuernos de Don Friolera
  • 1922: ¿Para cuando son las reclamaciones diplomáticas?
  • 1925: La rosa de papel
  • 1924: La cabeza del Bautista
  • 1926: Tablado de marionetas para educación de príncipes
  • 1926-1930: El terreno del difunto, 1926, retitulada Las galas del difunto, 1930
  • 1926: Ligazón. Auto para siluetas
  • 1927: Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte
  • 1930: Martes de Carnaval

También escribió algunas traducciones al portugués, al francés y al italiano



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