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lunes, 18 de junio de 2012

Miguel de Unamuno


Miguel de Unamuno y Jugo (Bilbao, 29 de septiembre de 1864 - Salamanca, 31 de diciembre de 1936) fue un escritor y filósofo español, perteneciente a la denomnada Generación del 98. En su onra cultivó gran variedad de géneros literarios, como novelas, ensayos, teatro y poesía. Fue asimismo Diputado del Congreso de los Diputados de 1931 a 1933 por la circunscripción de Salamanca.




Entre 1880 y 1884 estudió filosofía y letras en la Universidad de Madrid, época durante la cual leyó a T. Carlyle, Herbert Spencer, Friedrich Hegel y Karl Marx. Se doctoró con la tesis Crítica del problema sobre el origen y la prehistoria de la raza vasca, y poco después accedió a la cátedra de lengua y literatura griega en la Universidad de Salamanca, en la que desde 1901 fue rector y catedrático de historia de la lengua castellana. 


Inicialmente sus preocupaciones intelectuales se centraron en las cuestiones éticas y los móviles de su fe. Desde el principio trató de articular su pensamiento sobre la base de la dialéctrica hegeliana y más tarde terminó buscando en las dispares intuiciones de Spencer, SörenKirkegaad, W. James y H. Bergson, entre otros, vías de salida a su crisis religiosa. 


Sin embargo, las contradicciones personales y las paradojas que afloraban en su pensamiento actuaron impidiendo el desarrollo de un sistema coherente, de modo que hubo que recurrir a la literatura, en tanto que expresión de la intimidad, para resolver algunos aspectos de la realidad de su yo. Esa angustia personal y la idea básica de entender al hombre como ente de carne y hueso y la vida como un  fin en si mismo se proyectaron en las obras como En torno al casticismo (1895), Mi religión y otros ensayos (1910), Soliloquios y conversaciones (1911) o Del sentimiento trágico en la vida de los hombres y en los pueblos (1913).








El primero de los libros fue en realidad un conjunto de cinco ensayos en torno al alma castellana en los que opuso al tradicionalismo la búsqueda de la tradición eterna del presente y defendió el concepto de intrahistoria latente en el seno del pueblo frente al concepto oficial de historia. Según propuso entonces, la solución de muchos de los males que aquejaban a España era su europeización.


Sin embargo, estas obras no parecían abarcar, desde su punto de vista, aspectos íntimos que formaban parte de la realidad vivencial. De aquí que literaturizase su pensamiento primero a través de un importante ensayo de dos personajes clave de la literatura universal en La vida de Don Quijote y Sancho (1905), obra que, por otra parte y en contradicción con la tesis europeista defendida en libros anteriores, proponía españolizar Europa. Al mismo tiempo apuntó que la relación entre ambos personajes cervantinos, simbolizaba la tensión existente entre ficción y realidad, locura y razón, que constituye la unidad de la vida y la común aspiración a la inmortalidad. 


El siguiente paso fue la literaturización de su experiencia personal, a fin de dilucidar la oposición entre la afirmación individual y la necesidad de una ética social. El dilema planteado entre lo individual y lo colectivo, entre lo mutable y lo inmutable, el espíritu y el intelecto, fue interpretado por él como punto de partida de una regeneración moral y cívica de la sociedad española. 


Su narrativa progresó desde sus novelas primerizas Paz en la guerra (1897) y Amor y pedagogía (1902) hasta la madura La tía Tula (1921). Pero entre ellas escribió Niebla (1914), Ábel Sánchez (1917), y sobre todo Tres novelas ejemplares y un prólogo (1920), libro que ha sido considerado por algunos críticos como autobiográficos, si bien no tiene que ver con hechos de su vida, sino con una biografía espiritual y su visión esencial de la realidad: con la afirmación de su identidad individual y la búsqueda de los elementos vinculantes que fundamentan las relaciones humanas. 








En ese sentido sus personajes son problemáticos y víctimas del conflicto surgido entre sus pasiones, y los hábitos y costumbres sociales que regulan sus comportamientos y marcan las distancias entre la libertad y el destino, la imaginación y la conciencia. 


Su producción poética comprende títulos como Poesía (1907), Rosario de sonetos líricos (1912), El Cristo de Vélazquez (1920), Rimas de dentro (1923) y Romancero del destierro (1927), esta última fruto de su experiencia en la isla de Fuenteventura  adonde lo deportaron por su oposición a la dictadura de Primo de Rivera. También cultivó el teatro: Fedra (1924), Sombras de sueño (1931), El otro (1932) y Medea (1933)


Sus poemas y sus obras teatrales abordaron los mismos temas de su narrativa: Los dramas íntimos, amorosos, religiosos y políticos a través de personajes conflictivos y sensibles ante las formas evidentes de la realidad. Su obra y su vida estuvieron estrechamente relacionadas, de allí las contradicciones y paradojas de quien Antonio Machado calificó de donquijotesco.








En 1914, año de la publicación de Niebla, fue destituido como Rector por su postura a favor de los aliados en la guerra. En 1917 fue procesado y condenado por un artículo en el que criticó a Alfonso XIII. Se le concedió un indulto de inmediato. 


A consecuencia de este proceso fue destituido como Rector, cargo que no volvió a ocupar hasta 1921. Ese mismo año publicó La Tía Tula, novela en la que venía trabajando desde los primeros años del siglo. En 1924, la dictadura de Primo de Rivera lo volvió a destituir. Los de Primo de Rivera fueron años especialmente duros para él, pues sus críticas no se quedaban en el dictador, sino que ascendían directamente hasta la corona, a la que consideraba responsable última de lo sucedido. El enfrentamiento directo, que no se ocultaba bajo disfraz literario alguno, hizo que fuera procesado nuevamente y desterrado a Fuerteventura, de donde escapó a París. El poemario De Fuerteventura a París da cuenta del viaje realizado a lo largo de las costas portuguesa, española y francesa. En parís permaneció hasta la caída de Primo de Rivera en 1930. En Francia se publicaron La agonía del cristianismo, que no sería publicada en español hasta 1931, y Como se hace una novela, que tradujo de inmediato al español y se publicó en Buenos Aires, como el poemario ya citado y el Romancero del Destierro


Tras su vuelta a España, la proclamación de la Segunda República lo colmó de honores: fue repuesto en el rectorado de la Universidad de Salamanca, nombrado ciudadano de honor y elegido diputado. En 1934 enviudó y en febrero de 1936 recibió el doctorado honoris causa por la Universidad de Oxford. Como consecuencia a su respuesta al general Millán astray durante el acto de inauguración del curso 1936 - 1937 (en el que estuvo a punto de ser linchado a causa de dicha respuesta, en la que se retractaba), fue destituido de nuevo y confinado en su casa, donde murió el último día del año. Su muerte fue utilizado por las autoridades del bando sublevado a fin de minimizar su figura. Falleció de forma repentina durante la tertulia que habitualmente lo reunía con un par de amigos por las tardes. 













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