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sábado, 2 de junio de 2012

Las Mil y Una Noches.....


Arabia, un vasto territorio que sirve de puente entre Europa, Asia y África, y que se encuentra aislada eternamente por un mar de arena. En occidente muy poco se sabía de esta exótica región, hasta que a finales del siglo XVIII apareció un texto notable, se titulaba Las Mil y Una Noches, por los entretenimientos de las noches árabes y fue publicado en París en 1704. Esta traducción de un antiguo texto árabe llegó a convertirse en uno de los libros más vendidos de la época, a pocos meses de su aparición llegó a rivalizar en popularidad incluso con la Biblia.

Las historias que relataba permitieron conocer un mundo de fábulas, el Medio Oriente de hace mil años atrás. Era una época de ricos y poderosos monarcas, magníficos palacios, fortalezas en medio del desierto, villas laberínticas y harenes. Un período en que la cultura árabe dominaba vastas regiones del mundo antiguo. 


Si has oído la llamada de Oriente, ya no oirás otra cosa, escribió, a finales del siglo XIX el escritor británico Rudyard Kipling. No una llamada, más bien mil y una voces fueron las que escucharon los europeos hace tres siglos atrás, cuando Antoine Galland publicó la primera traducción occidental de uno de los libros capitales de la historia de la literatura. El orientalista y diplomático francés presentaba en 1704el primero de unos seis volúmenes de unos Cuentos Árabes que cambiaron la percepción de Oriente en Occidente y revolucionaron las artes europeas. 


Galland daba a la luz en 1704 una adaptación de un manuscrito árabe que había conocido durante una estancia en Siria en busca de inscripciones y monedas para los museos franceses. El éxito de su traducción fue fulminante. Todo el mundo se maravilló del encanto de aquellos relatos , que hablaban de pueblos, costumbres, indumentarias y modos de vida ignorados hasta entonces y muy distintos a las convicciones morales y estéticas de la época. El libro otorgó a los europeos, según Jorge Luis Borges, uno de sus máximos admiradores,  una conciencia de Oriente






Las mil y una noches es la historia de infidelidad de las esposas de dos hermanos reyes, Shariar y Shahseman, que comprueban como sus mujeres los engañan cuando abandonan la ciudad. Desde entonces, cada vez que contrae matrimonio con una doncella, Shariar la mata esa misma noche. Las jóvenes acaban de huir de la ciudad, y solo quedan las dos hijas del visir: Schahrasad (o Sherezade) y Dunyasad. La primera se ofrece voluntaria, y la noche de bodas comienza a relatar al rey el primero de sus más de mil cuentos: la historia del mercader y el efrit (genio), con el que capta la atención del monarca, que decide no matarla hasta oír el final del relato. El cuento se entrelaza con otros y se prolongan mil y una noches, retroalimentándose en una narración eterna. Schaharasad para entonces ha engendrado un hijo del rey. Y éste le perdona la vida.


Desde el momento de su aparición se ignoró de donde habían surgido estos relatos, que se conocían ya (especialmente en Egipto) desde el siglo XV, pero que ni siquiera eran cuentos árabes. Según la tesis más extendida el libro fue originalmente, un conjunto de fábulas habladas, al principio en la India, luego en Persia y Asia Menor hasta que, ya redactadas en árabe se compilaron en El Cairo, en el siglo XV. Autores anónimos, durante centenares de años, habían conformado Las Mil y Una Noches, por lo que no se puede hablar en este caso de un único autor. 


Durante siglos, los anónimos confabuladores nocturni (hombres, cuya profesión es contar cuentos durante la noche) habían gestado una obra única. Fueron estos contadores de historias quienes compilaron las Mil y Una Noches transmitiéndola de generación en generación , desde India hasta Egipto. En este maravilloso libro se entremezclan episodios redactados en árabe clásico con ráfagas de lenguaje popular. Historiadores, antropólogos, filósofos y religiosos estudian las costumbres, la percepción del erotismo por los protagonistas, su peculiar sentido del humor, de la violencia y su sentimiento religioso. Por su parte, los críticos literarios analizaron la influencia de la literatura oriental (epopeya de Ulises en Simbad), en los relatos.








Para la literatura del racionalismo, la publicación del libro supuso una auténtica revolución. En 200 años aparecieron más de 400 versiones de la obra en distintas lenguas. Incluso Goethe se dejó influir por estos cuentos, como se puede apreciar en su colección de poemas Diván de Oriente y Occidente. Los temas de Las Mil y Una Noches se instalaron en el subconciente del Viejo Continente, así nos encontramos con el genio capaz de hacer cumplir deseos, la montaña magnética que atrae lo que la rodea, , el Ave Rojo, etc, todo envuelto por una fantasía desbordante, retórica, angustiante y picaresca.


Uno de los relatos más conocidos es, sin lugar a dudas, Simbad el marino y Aladino y la lámpara maravillosa. Según varios estudiosos en el tema, este último cuento puede incluso ser obra del propio Galland, ya que el explorador inglés Richard Burton, no pudo encontrar en el siglo XIX ningún documento árabe o persa con referencia al mismo.


Los árabes aseguran que nadie puede leer por completo Las Mil y Una Noches, que aquel que llegue al final de la colección se volverá loco, ya que es un libro infinito  inagotable, porque después de la última noche vendrán mil más, fruto de siglos de leyendas, fábulas y hechos reales maravillosos e increíbles, Las Mil y Una Noches forma parte del Patrimonio Universal Cultural que nos enriquece a todos por igual. 











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