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lunes, 26 de marzo de 2012

Émile Zola

Émile Zola





Émile Zola (1840 - 1902). Escritor francés, nacido en París el 2 de abril de 1840 y fallecido en su ciudad natal el 29 de septiembre de 1902. Está considerado como una de las figuras más importantes de la literatura francesa de todos los tiempos y el mejor representante del Naturalismo.

El Naturalismo es un estilo artístico, sobre todo literario, basado en reproducir la realidad con una objetividad documental en todos sus aspectos, tanto en los más sublimes como los más vulgares. Su máximo representante, teorizador e impulsor fue el escritor Émile Zola que expuso esta teoría en el prólogo de su novela Thérèse Raquin, y, sobre todo en Le roman experimental (1880).

Desde Francia el Naturalismo se extendió por toda Europa en el curso de los veinte años siguientes, adaptándose a las distintas literaturas nacionales. El naturalismo presenta al ser humano sin albedrío, determinado por la herencia genética y el medio en que vive. Resumiendo, los temas de los cuales se ocupa el Naturalismo son los siguientes:

  • La fisiología como motor de conducta de los personajes
  • Sátira y denuncia social. La novela naturalista no es un simple pasatiempo, más bien es un estudio serio y detallado de los problemas sociales, cuyas causas procura encontrar y mostrar de forma documental.
  • Concepción de la literatura como arma de combate político, filosófico y social.
  • Argumentos construidos a la sombra de la herencia folletinesca y orlados de un abrumador
  • Feísmo y tremendismo como revulsivos. Puesto que se presentan casos de enfermedad social, el novelista naturalista no puede vacilar al enfrentarse con lo más crudo y desagradable de la vida social
  • Adopción de los temas relativos a las conductas sexuales como elemento central de las novelas. No se trata de un erotismo deleitoso y agradable, más bien es una manifestación de enfermedad social, suciedad y vicio. Por ello el novelista naturalista se centra, muchas veces, en el mundo de la prostitución, vista como lacra social y como tragedia individual. 
Émile Zola era hijo de un ingeniero de origen italiano que murió cuando el pequeño contaba apenas con siete años de edad. A partir de entonces su familia pasó grandes apuros económicos. 

Pasó toda su infancia en el sur de Francia, pues allí se había instalado su familia con motivo del trabajo de su padre. En 1858 regresó a París, decidido de vivir de la literatura, y encontró un empleo en la prestigiosa editorial Hachette.




Al tiempo que trabajaba en esta empresa dedicada a los libros, Émile Zola comenenzó a publicar sus primeros artículos en periódicos y revistas con los que se dio a conocer como escritor y crítico literario. Entretanto se dedicaba a escribir también su primera novela, Thérèse Raquin, que no fue publicada hasta 1867.

Pronto fue muy conocido y aceptado por sus polémicas ideas sobre el arte y la literatura. En sus artículos defendió brillantemente a Manet y al resto de las valientes innovaciones de los pintores impresionistas, los cuales causaron el rechazo de la crítica y del público.

Además se convirtió en el gran defensor del Naturalismo, primero con razones y análisis, y luego con sus propios escritos literarios. Atacó a los escritores que aun conservaban restos del Romanticismo, corriente que, a su juicio, estaba ya muy desfasada, aunque había triunfado en todo el mundo.


Se hizo muy famoso por sus novelas naturalistas, aunque también contó con muchos enemigos. Su auténtico protagonismo en la vida social del país tuvo lugar en 1898, cuando publicó en el diario L'Aurore el famoso artículo J'accuse (Yo acuso). En él defendía al capitán Dreyfus, un militar del ejército francés que había sido injustamente condenado, tras haber sido acusado de traición.Zola denunciabna que se lo había condenado por su condición de judío, ya que en ese entonces existía un fuerte sentimiento antisemita en toda Francia.


Al atacar con dureza al Gobierno y a la Justicia, Zola fue condenado a un año de cárcel. Para evitar su prisión huyó a Inglaterra en donde permaneció durante un año. Pero consiguió que el caso Dreyfus fuera revisado por los jueces. Finalmente, en 1906 se reconoció la inocencia del capitán judío, pero por aquel entonces, Zola ya llevaba muerto unos cuatro años. 


Zola murió a causa de unos gases venenosos (monóxido de carbono) producidos por una chimena en mal estado. Su muerte se presentó como un accidente, sin embargo, muchos de sus lectores sospecharon que la mala combustión de ese fuego  podía haber sido provocado por sus enemigos, pues su valiente protagonismo en el caso Dreyfus había molestado a muchos poderosos.








Las novelas de Émiles Zola fueron al mismo tiempo motivo de escándalos y admiración: unos se horrorizaban ante su cruda y desnuda descripción de la realidad, y otros admiraban profundamente la capacidad del autor para reflejar la sociedad y la naturaleza humana. 


Con él triunfó plenamente el Naturalismo en Francia y fue imitado por muchos otros escritores en Europa, fascinados por sus teorías. Aspiraba a producir una literatura que tuviera en cuenta todas las aportaciones recientes de la Ciencia, y al mismo tiempo se preocupaba por los problemas políticos y sociales de su época.


Zola es una de las grandes figuras de la narrativa universal, debido más a la importancia histórica de su defensa del Naturalismo que a la calidad literaria de sus novelas, ya que en la actualidad conservan el valor de haber creado una nueva corriente que triunfó en casi todo el mundo a finales del siglo XIX.


Su primera novela importante fue Thérèse Raquin (1867), en las que ya se aprecian las primeras muestras de su estilo naturalista que supera la dureza del realismo. Luego, convencido de la necesidad de contar con los descubrimientos científicos y los avances filosóficos más importantes de su tiempo, Zola se propuso hacer un minucioso estudio del ser humano y de la sociedad en la que vive.


Para plasmar estas ideas en su obra literaria, decidió escribir un monumental ciclo de novelas protagonizadas por una misma familia, los Rougon-Macquart. Es la serie conocida como Los Rougon-Macquart, historia natural y social de una familia bajo el segundo imperio. 







El ciclo sobre los Rougon-Macquart comprende veinte novelas, entre ellas cabe destacar: La fortuna de los Rougon (1871), El vientre de París (1873), La taberna (1877), Nana (1880), Por-Bouille (1882), El paraíso de las damas (1883), Germinal (1885), La bestia humana (1890), El desastre (1892) y El doctor Pascal (1893). 


Émile Zola publicó otras muchas novelas además del ciclo de los Rougon-Macquart. Entre ellas cabe destacar la triología, Las tres ciudades, en la que atacaba duramente a la Iglesia Católica. Está compuesta por las narraciones tituladas Lourdes (1894), Roma (1896) y París (1898).


Poco antes de morir comenzó una tetralogía de la que solo aparecieron los siguientes títulos: Fecundidad (1899), Trabajo (1901), Verdad (1903). Zola murió antes de comenzar la cuarta novela de este ciclo que iba a llamarse Justicia


Finalmente también recordaremos el libro titulado Las veladas de Médan (1880), que contiene narraciones breves de Émile Zola y de otros grandes autores que compartían sus mismos gustos y teorías literarias, como Maupassant, entre otros. En la actualidad se lo considera una suerte de manifiesto (o declaración de ideas y principios) de los naturalistas.








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