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viernes, 17 de febrero de 2012

Arnold Schönberg, Noche Transfigurada

ARNOLD SCHÓNBERG, NOCHE TRANSFIGURADA 






Arnold Schönberg (Viena, 1874 - Los Ángeles, 1951). Compositor y pintor austríaco nacionalizado estadounidense. Su vida y su obra se vieron siempre rodeadas de polémica. Compositor y pedagogo, sus alumnos Alban Berg y Anton von Webern ocuparon un lugar de privilegio en la historia de la música. Fue una figura capital en la evolución de la música durante el siglo XX, aunque chocó con la incomprensión del público y la crítica de su época, poco dispuestos a aceptar la ruptura con el sistema tonal que su obra representaba.

Sin embargo, es importante señalar que Schönberg nunca se consideró a sí mismo como un revolucionario, sino más bien como un eslabón más en una tradición musical que se remonta hasta Bach. El dodecafonismo, en este sentido más que el fin de la tonalidad, suponía el intento de sistematización de un nuevo método que permitiera superar sus contradicciones.

El dodecafonismo o, como se lo llama también, la música dodecafónica (o sea música de los 12 tonos) es una forma de música atonal, con una técnica de composición en la cual los 12 tonos de la escala cromática son tratadas como equivalentes, es decir, sujetas a una relación ordenada que no establece jerarquías entre las notas. Fundado por el compositor austríaco Arnold Schönberg en 1921 (quien estableció, por estatuto, la prohibición de utilizar una nota más que las demás). El método fue utilizado alrededor de 20 años por la llamada Segunda Escuela Vienesa, compuesta por Alban Berg, Anton Webern, Hanns Eisler y el propio Arnold Schönberg. 

Hijo de una familia de origen judío, Schönberg se inició en la música de forma autodidacta. Las únicas lecciones que recibió en su vida se las dio el compositor Alexander von Zemlinsky, quien en 1901 se convirtió en su cuñado. Su impecable técnica fue fruto de una innegable capacidad innata, y del estudio constante de la obra de los grandes maestros de la tradición germánica, desde Bach hasta Mahler, músico con el que mantuvo un estrecho contacto no excento de tensiones.




De 1899 data su primera obra maestra, el sexteto de cuerdas Noche Transfigurada, acabada expresión de la estética posromántica de moda en aquel tiempo. Verklärte Nacht (Noche Transfigurada), Op.4  fue inspirado por el poema homónimo de Richard Demel.  

El poema de Demel describe a un hombre y una mujer caminando a través de un oscuro bosque a la luz de la luna: la mujer confiesa su secreto más oscuro con su amante: está embarazada de un extraño. Los estados de ánimo y sensaciones que emanan del poema homónimo son reflejados en la composición en 5 secciones comenzando por la tristeza de la confesión de la mujer, un interludio de carácter neutral donde se perciben las sensaciones del hombre al recibir la noticia, y un final, cuando el hombre le brinda aceptación y perdón a la mujer.

Esta obra es descendiente directa de un linaje de obras del posromanticismo alemán, donde es notoria una gran influencia de las complejas armonías cromáticas de Wagner y Strauss que llevan la tonalidad a su límite y rozan el atonalismo. Esta obra es considerada uno de los primeros ejemplos de música programática escrita para un conjunto de cámara.

Pronto, sin embargo, su propia evolución le condujo a la conclusión de que el tradicional sistema armónico tonal se sustentaba sobre una falacia: desde el Tristán e Isolda wagneriano los principios que deficían los conceptos de tonalidad se hallaban en crisis, ya que la generalidad de compositores empleaba una armonía en la que la disonancia, la excepción a la regla, no encontraba una resolución inmediata. 








Schönberg se propuso entonces buscar un sistema en el que la disonancia quedara emancipada, de modo que todas las notas tuvieran idéntico valor, sin estar sometidas a un centro tonal. La Sinfonía de Cámara N° 1 y el Cuarteto de Cuerdas N° 2 inician el camino a lo que se ha dado en llamar la etapa expresionista o atonal del maestro. Los melodramas Erwartung y La Mano Feliz, las Cinco Piezas para Orquesta y el ciclo de 22 melodramas Pierrot Lunaire son las obras más representativas de este período, durante el cual el músico llevó a cabo también una importante labor pictórica, junto a la música, su otra gran pasión.


El escándalo suscitado en el estreno de la última partitura mencionada en Berlín  en 1912, fue uno de los mayores que se recuerden en los anales de la música contemporánea: no por ello Schönberg cejó en sus investigaciones: su preocupación por hallar una técnica que ofreciera suficientes garantías de organización interna y libertad creativa y que, al mismo tiempo superara las limitaciones de la atonalidad, le llevó a la promulgación del método de composición de doce sonidos , por primera vez en 1923 en la quinta de las Cinco Piezas para Piano Op. 23, y en 1924, y de manera definitiva, en la Suite para Piano Op. 25.


Con este sistema el músico compuso algunas de sus obras más importantes, como las Variaciones para Orquesta, la ópera cómica en un acto De hoy a mañana o la bíblica Moisés y Aarón, una de sus partituras más ambiciosas que quedó inconclusa a su muerte.


La ascención de Hitler al poder en 1933 privó a Schönberg de su cargo como profesor de la Academia Prusiana de las Artes de Berlín, a cuya plantilla pertenecía desde 1925, y además, lo obligó por su doble condición de judío y compositor moderno a tomar el camino del exilio hacia su destino final, en Estados Unidos. Fijada su residencia en Los Ángeles, allí continuó con su actividad docente hasta practicamente el final de sus días.





2 comentarios:

  1. Me ha interesado mucho y me ha servido, Monica.

    No puede decirse que sea una amateur de la música. Por desgracia mi formación en este campo fue ninguna, así que sólo soy una "escuchante" dedicada que disfruta con la ópera.

    De Schönberg he visto la Noche Transfigurada y Pierrot Lunaire que me gustó muchísimo, De Zemlisky, El Enano, de Webern El Cazador Furtivo, que no me interesó, y algo de Alban Berg y de Janácck.

    Te animo a seguir en esta línea.
    Saludos. Carmen

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  2. Muchísimas gracias Carmen, personalmente me encanta la música, especialmente la llamada clásica (aunque también escucho otras clases de música de vez en cuando).

    Últimamente, gracias a numerosos amigos he descubierto la música contemporánea. Generalmente me guío por lo que le agrada a mi oído, en ello baso mis entradas musicales.

    Seguiré por este mismo camino
    Saludos
    Mónica

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