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sábado, 21 de enero de 2012

Frédéric Chopin


 FRÉDÉRIC CHOPIN








(Fryderyk Francizek Chopin, Zelanzowa Wola, Polonia, 1810 - París 1849). Compositor y pianista polaco. Si el piano es el instrumento romántico por excelencia, se debe en gran parte a la aportación de Frédéric Chopin, en el extremo opuesto del pianismo orquestal de su contemporáneo Liszt (representante de la faceta más extrovertida y apasionada del Romanticismo), el compositor polaco exploró un estilo poético, de un lirismo tan refinado como sutil, que aun no ha sido igualado. Pocos son los músicos, que a través de la exploración de los recursos tímbticos y dinámicos del piano han hecho cantar al instrumento con la maestría con que él lo hizo. La realidad es que el canto constituía la base, la esencia de su estilo como intérprete y como compositor.

De padre francés y madre polaca de familia antaño noble, el pequeño Chopin pronto demostró aptitudes para la música y su hermana Louisa fue la encargada de darle las primeras clases. Ante sus evidentes progresos, la familia decide encomendarle al violinista Zywny, pese a lo cual Chopin decide dedicarse al piano, y resulta paradójico que entre sus maestros nunca llegase a tener a un verdadero pianista. En 1822 su padre lo envía al Conservatorio de Varsovia, y allí quedarán alucinados con el precoz talento del muchacho, tanto que siete años después lo declaran genio musical. De esta época son sus primeras Polonesas y Mazurcas.


Pocos saben del gusto que despertó la ópera en el compositor. En 1828 viajó a Berlín exclusivamente para asistir a las representaciones de Spontini y Chimarosa. Es en esta época cuando conoce a Paganini, quien ayudó a marcar la trayectoria del músico.


En 1829 realiza su primer viaje como concertista de piano, y en Viena se quedan impresionados con él, tanto por su novedosa forma de tocar el piano, como de la frescura de sus composiciones. De esa época datan sus dos Conciertos para piano y orquesta (mejor dicho, sus conciertos para piano solo, con ligero acompañamiento de orquesta). 






Tras visitar Dresde y Breslau regresa a Varsovia donde se encapricha de una joven, Constanza Gladgkowska. Con ella participó en algunos conciertos con una vena tan apasionada y romántica, que el público acababa llorando ante tal derroche de sentimentalismo. Sin embargo, poco tiempo después, decide abandonar Polonia para siempre, decidiéndose a llegar a Viena. Tal desición drástica se debió al estallido de la Revolución Polaca de 1830 y la posterior invasión rusa. Esta circunstancia llenó de melancolía a Chopin durante el resto de su vida, melancolía que se puede percibir facilmente en su música. 



La segunda estancia en Viena no fue tan feliz como la primera, ya que los austríacos no veían con buenos ojos la insurrección polaca. Por esta circunstancia decide marchar hacia Stuttgart, donde se entera de que Varsovia ha sido ocupada por los rusos, lo que lo sume en un profundo estado de depresión. Afortunadamente, y gracias a un buen colega, decide visitar París en 1833. Poco a poco se va introduciendo en los salones y empieza a ser muy popular, dando a conocer su música. Para subsistir se dedica a la enseñanza, y en muy poco tiempo llegó a ser el profesor más solicitante y mas caro de París.


En 1836 Chopin conoce a Aurora Dupin, más conocida por su seudónimo de George Sand (fumaba, tuteaba a los extraños, vestía de pantalones, tenía ideas socialistas, etc). Ella se encaprichó ante la negativa de Chopin para formar una unión estable e hizo lo posible y lo imposible para tratar de enamorar al músico. Lo acabó consiguiendo, aunque más por la avanzada enfermedad del artista, quien se dio cuenta que necesitaba a alguien quien lo cuidara y comprendiera. A causa de esta penosa enfermedad, y por el clima más benigno, en 1838 llegan a la isla de Mallorca, donde Chopin escribe algunas de sus mejores obras. Al año siguiente deciden regresar a París, de este período son sus más conocidas Fantasías, Barcarolas, Baladas y Nocturnos. 








Chopin, auténtico romántico de vida y obra se quedó absolutamente solo y enfermo (la relación con George Sand finalizó de la peor manera), que su producción musical se resintió durante estos últimos años. En 1848 viaja a Londres y su salud empeora de manera muy alarmante, sobre todo después de un recital que dio a beneficio de los exiliados polacos. Una semana después regresó totalmente enfermo a París y ha de guardar cama. A su penoso estado de salud se le unen enormes problemas de índole económico. 


En el verano de 1849 llega a París su hermana Louise para cuidar de un Chopin que ya estaba por completo desauciado. Murió en la madrugada del 17 de octubre de ese mismo año. Su corazón fue enviado a Polonia y depositado en la Iglesia de Santa Cruz. En su funeral, atendiendo a sus últimos deseos, se interpretó el Requiem de Mozart. 


La música de Chopin es refinada y está caracterizada por las buenas maneras, siendo tan revolucionaria como toda la música que se compuso en el siglo XIX. Gracias al uso del pedal, sus armonías se vuelven confusas y borrosas, mezclándose unas con otras. Prefirió las formas sencillas y breves en sus composiciones, a la manera de un auténtico poeta del piano, y sus títulos sugieren tanto poesía como pintura. Chopin supo conservar su estilo propio y nunca lo abandonó: por eso su música es facilmente reconocible por su elegancia y belleza melódica. 


Sus obras son las siguientes:



  • 3 Sonatas, destacando la N° 2, Op. 35
  • 4 Scherzos destacando el N°2 Op. 31
  • 4 Baladas, 27 estudios y 19 nocturnos
  • 25 Preludios y 14 valses
  • 3 Impromptus, 10 Polonesas y 55 Mazurcas
  • Dos conciertos para piano y orquesta
  • 4 piezas breves para piano y orquesta
  • Un trío para violín, cello y piano
  • Una sonata para cello y piano (y dos obras breves)
  • 17 Canciones
  • Ballet Las Sylphides (arreglado por otros compositores)



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